La Masonería regresa a la Isla de LA PALMA

QQ.·.HH.·.

El pasado mes de Junio, y durante los días 29 y 30, la masonería canaria a iniciativa de la Respetable Logia Nivaria 174 de Tenerife, y con el beneplácito de su Gran Logia Provincial, celebraba un esperado y deseado homenaje a Don Manuel Díaz Hernández, conocido también como El Padre Díaz, así como a todos los masones de la Isla de La Palma que pasaron al Oriente Eterno.

La celebración se desarrolló tal y como habíamos convenido en la R.L. Nivaria 174, es decir, el día 29 se celebró el homenaje al Padre Díaz con la participación del pueblo palmero y cuantos Hermanos, amigos y familiares quisieron acompañarnos. Y el día 30, ya en la intimidad, celebrábamos nuestra Tenida nº 7 en un hotel de la isla.

La idea partió de uno de nuestros hermanos de Nivaria 174, gran entusiasta y seguidor durante muchos años, de la obra de El Padre Díaz y del Templo que podemos ver reflejado en la Iglesia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma, contagiando a todos los miembros del Taller, y muy en especial a nuestro Gran Maestro Provincial Gerry Ruben, quien aprobó y respaldó inmediatamente la idea.

La Isla de La Palma albergó durante todo el Siglo XIX y el primer tercio del Siglo XX a un gran número de masones, los cuales desarrollaron un trabajo muy especial, ayudando a la sociedad mas desamparada a que disfrutaran de cultura, arte, y tal vez lo mas importante, a aprender que hay algo mas allá del vivir en el día a día, difundiendo valores como la libertad, la igualdad, y la fraternidad.

Con una población actual de no mas de ochenta mil habitantes, La Palma vivió durante todos aquellos años un nivel cultural de tanta exquisitez, que el resto de las islas hubieran deseado, y gran parte de este trabajo se le debe a la constancia y sabiduría del que fue párroco de la Iglesia de El Salvador, Don Manuel Díaz Hernández.

Desgraciadamente, las dictaduras militares de 1923 y 1936 desestabilizaron y destruyeron todo un trabajo que durante décadas se había ido gestando en una pequeña isla, en la que la masonería había recalado entre políticos, maestros, científicos, escritores, estudiosos y artistas, todos hombres y mujeres librepensadores.

La victoria de los golpistas en la guerra española del 36, acompañados de un catolicismo tradicionalista, desencadenó con furia una persecución, encarcelamiento y en ocasiones fusilamientos de gran parte de aquellos hombres. De esta manera, el odio y la ignorancia hacia lo que representa la masonería por parte del gobierno franquista, acabó muy en especial en La Palma, con toda aquella riqueza cultural de hombres buenos y comprometidos. Los mas afortunados tuvieron que emigrar a Méjico o Cuba.

A las 17 horas del 29 de Junio, el ATR de la compañía ISLAS despegaba del aeropuerto de Los Rodeos, cargado de ilusión y buena voluntad que portábamos en nuestros equipajes. Hermanos, familiares y amigos aterrizábamos treinta minutos después en tierras palmeras con ganas de acometer nuestros planes.

Después de pasar por el hotel, la guagua nos dejaba en el inicio de la calle Real de Santa Cruz de La Palma, desde donde el grupo iniciaba un paseo por el peatonal empedrado de tan distinguida calle. La Calle Real te transporta nada mas pisarla a un ambiente muy particular. Es sin lugar a dudas, como una calle de cualquier ciudad milenaria del centro de Europa. Se respira historia, cultura, arte y paz.

El fin del paseo por la calle Real nos descubría la Plaza de España, donde preside el edificio del Ayuntamiento, y la Iglesia de El Salvador enfrente, con el monumento del Padre Díaz sobre su pedestal de estilo piramidal en el centro de la misma. En el pedestal destaca por una parte una inscripción en latín, y una escena esculpida de una madre pelicano, que en teoría amamanta a unas crías de pelícanos.

Acababa de celebrarse una misa, lo cual nos benefició en cuanto a que varias personas nos siguieron, y otras se quedaron en el templo, bien por curiosidad, bien porque se imaginaban lo mejor. Los palmeros cuando ven un grupo de personas hacia su templo mas carismático, imaginan que se va a destacar a quien fue el personaje mas apasionado por el arte y la cultura en el siglo XIX en la isla.

El párroco Don José Concepción, nos tenía preparado el templo para que lo disfrutáramos, y lo utilizáramos para nuestro particular homenaje a Don Manuel Díaz, pues nuestra idea fue, celebrar un homenaje en el interior del Templo donde hoy reposan sus restos mortales bajo una lapida que data tan sólo desde Agosto de 2008, fecha en que se trasladaron desde el cementerio de la ciudad al citado Templo. Posteriormente se hizo otro breve acto en la plaza, donde preside su monumento.

El Hermano Andreu Fos, fue el encargado de iniciar la presentación del programa y homenaje al también llamado Señor Díaz. Sus primeras palabras fueron de agradecimiento a Don José Concepción, cura párroco de la Iglesia y a todos los allí presentes, hombre y mujeres de buena voluntad, palmeros o no.

Andreu hizo un comentario, en el que se refería que para él habían pasado treinta y tres años desde que entró por primera vez en la Iglesia de El Salvador, y eso le producía un cierto respeto tan sólo conocido por algunas personas allí presentes.

Destacó que pocas veces podremos estar bajo una bóveda celeste tan bien representada, tan preciosa y tan perfecta como la de El Salvador. Igualmente subrayó en honor al homenajeado que era muy fácil apasionarse por tan ilustre personaje, maestro de artes y oficios, justo y defensor de la libertad del ser humano, y luchador contra la pobreza.

Andreu, nos presentó y le dio la palabra al palmero Don Domingo Cabrera, estudioso de la vida y la filosofía del Padre Díaz, quien desarrolló un gran trabajo adentrándose en los años que vivió Don Manuel, en concreto ochenta y nueve, entre el siglo XVIII y el siglo XIX.

Cabrera, se centró en que estábamos delante de una figura excepcional que había pasado a la historia de La Palma por su vocación clerical, que había sido un orador brillante, así como un hombre polifacético que destacó en las bellas artes, principalmente en la pintura, música, escultura, educación, beneficencia y otras muestras.

Igualmente siguió diciendo que, ejerció una gran influencia en la vida pública a lo largo de todo el siglo XIX. Fue el símbolo del movimiento liberal palmero, dejando una estela imborrable en la sociedad. Se le considera persona de pensamiento muy evolucionado para su época. También nos descubrió que fue el principal promotor de la actual estructura neoclásica de este recinto, refiriendose al Templo de El Salvador, para cuya reforma contó con la estimable ayuda y conocimientos arquitectónicos de su amigo y colaborador, don José Joaquín Martín de Justa (1784-1842).

Tras enumerarnos una infinidad de obras de arte muy representativas de la sociedad palmera y sus monumentos, Domingo Cabrera manifestaba que el ilustre palmero no ha tenido el reconocimiento que se merece por parte de su Isla, a la que tanto amó y a la que tan bien representó en todos los ámbitos sociales y culturales. “Lo digo sin acritud, pero con la conciencia serena. Ahora, cuando su nombre es el feliz argumento para el presente homenaje a su memoria, no puedo menos que alegrarme y hasta emocionarme con óptimo y sincero orgullo.”

Para finalizar, Domingo Cabrera agradecía de corazón al Gran Maestro de La Gran Logia Provincial de Canarias (Sr. Gerry Ruben, a todos los miembros de la Logia Nivaria 174 y de la masonería de Tenerife y acompañantes, por la organización de este acto homenaje y a todos los amigos y personas de buena fe que aman y ensalzan la labor, el arte y la humanidad del Sr Díaz por su presencia, habiendo reconocido ver lo más altruista y fundamental de alguien que sembró el bien, el amor a los demás y la justicia.

Tras ser depositado por el V.M. de la L. Nivaria 174, Joe M., un centro de flores sobre la lápida de los restos mortales que descansan en la Iglesia, se procedió a un breve recorrido entre las obras de arte de la Iglesia, guiado por uno de los hijos del Sr. Cabrera, y experto en arte.

Ya en la plaza, nuestro grupo mas las personas que se unieron al evento, se concentraron delante del monumento al padre Diaz, donde en esta ocasión fue el G.M.P. de Canarias, Gerry Ruben, quien hizo entrega de una corona de flores rojas y blancas, en nombre de la G.L.P. de Canarias, quien acto seguido, hizo guardar un minuto de silencio en memoria de todos los masones palmeros que pasaron al Oriente Eterno, terminando con un fuerte y emotivo aplauso.

Al finalizar este acto, se procedió a celebrar un ágape en un famoso restaurante de la ciudad.

El Sábado dia 30 de Junio, y a la hora acordada, se concentraron todos los hermanos en el hotel de alojamiento, y después de un nutrido desayuno, se celebró la Magna Tenida nº 7 de la R.L. Nivaria 174 de Iniciación de un nuevo miembro.

En ella se destacó especialmente, que tras setenta años de inactividad masónica en La Palma, aquella era tal vez el eslabón convertido en Tenida, que unía el vacío dejado en tanto tiempo.

Aunque nuestra R.L. Nivaria 174 trabaja con el rito Emulación, al finalizar la Tenida realizamos la emocionante “Cadena de unión” del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, dejando un eslabón vacío que representa a todos los HH. ausentes y que ya están en el Oriente Eterno.

También citar que, en el trascurrir del Ágape y en su momento mas álgido, se realizó junto a los brindis de rigor, el “Brindis al Hermano Ausente”.

Del resto de la Tenida, sólo destacar la gran emotividad con que se desarrollaron los trabajos.

T.·.A.·.F.·.

Andreu Fos (M.·.M.·.)

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